miércoles, 9 de agosto de 2017

MUSA DORADA, entrevista a Liliana Lagardé




Para el imaginario del rock argentino, la figura de Liliana Lagardé está asociada a la de David Lebón, no solo por haber sido su pareja sino también por ser coautora de varios de los primeros temas del Ruso, cuando éste se hizo solista, editando un disco homónimo espectacular en 1973. Sin embargo, la sinuosa vida de Liliana no se agota en ese vínculo, ya que está llena de anécdotas y recuerdos. Además, el suyo es un testimonio de valentía y decisión. En este reportaje, nos cuenta acerca de sus experiencias, como testigo privilegiada de los dimes y diretes de esa época primigenia de nuestro rock; de su vida posterior en los Estados Unidos y su actividad actual como consejera en terapias en tratamientos contra las adicciones.

También hablaremos de su presente musical, que la encuentra grabando (y a punto de terminar) un disco solista con grandes amigos de la música. Lagardé ha retomado su actividad musical en los últimos años, y ha estado en activo, tocando en vivo con una banda de lujo, en sus últimas visitas a Argentina, en 2013, 2015 y lo volverá a hacer el 29 de septiembre próximo, cuando se presente en el Gregón Bar, de Almagro.

Sin dudas, una charla interesantísima, para disfrutar. Pasado y presente de una auténtica Mina del Rock…

TE ESPERO EN LA PLATA

Los primeros años de la vida de Liliana transcurrieron en la ciudad de las diagonales, en donde empezó a vincularse con la música: “Nací y estudié en La Plata. Mi viejo tocaba el bandoneón y cuando tenía seis años me mandaron a lecciones de guitarra y piano. Aprendí un poco, lo básico, y dejé”.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos vinculados a la música?
Me parece que vienen de una familia que vivía a la vuelta de mi casa. Me acuerdo de que esos vecinos escuchaban mucha música de Gene Krupa, Elvis, y Ray Charles

¿Cuáles eran tus discos y artistas preferidos?
Cuando escuchaba a Ray, me hipnotizaba su música. Me llegaba al corazón

¿Qué recordás de la época comprendida entre fines de los años 60 y comienzos de los 70?
En el año 68 o 69 me fui a Río y conocí la música de Hendrix. Luego el escuchar a Santana directamente me voló la cabeza.

¿Qué fue lo que más te atrajo de la escena del rock de esa época?
La libertad de expresión que tenía toda esa movida, y el poder de protestar, en oposición contra de la ignorancia y las mentiras.

¿Cuáles son tus artistas de rock argentino preferidos?
Muchos, en especial Manal.

ROCK DEL CORAZÓN

Liliana era habitué de la escena rock desde antes de empezar su relación con David Lebón, ya que había sido novia de Juan Carlos Iturbide, un cantante soulero que tenía un estilo similar al de Joe Cocker. Iturbide lideraba el trío Galleta, en donde, además de soul, interpretaba un repertorio lleno de funk y covers de clásicos como "Georgia on my mind" (de Ray Charles) o el potente "Jailbreak Rock". En 1971 el trío realizó un disco, en donde colaboraba Liliana haciendo coros.

¿Cuándo conociste a David Lebón?
Lo conocí, viéndolo tocar en un show de Pescado Rabioso. Me acuerdo que él tenía puesto un vestido largo y, apenas lo vi, le dije a una amiga que estaba conmigo: “Me quiero casar con él…” Y así fue… (risas)

¿Te empezaste a interesar por la movida rock en La Plata o ya estando en Buenos Aires?
Me acuerdo que, a veces, los grupos iban a tocar a La Plata y yo ya estaba enamorada del blues. Y por eso iba a ver muchos conciertos. Luego, David me llevo a Baires. Antes de eso, tuvo que venir a mi casa a pedirle permiso a mi mamá… (risas)

TOCAR Y NO MOLESTAR

A principios de 1973, se separa Pescado Rabioso. Según contó Lebón: "En esa época conocí a Liliana Lagardé, me enamoré y como yo estaba todo el día con ella y no iba a los ensayos; Luis, que vivía conmigo, se fue de mi casa y volvió con sus viejos a su casa de Arribeños. Nunca hablamos de eso, pero debe haber sido una de las tantas causas del fin de Pescado. Con ella, yo compuse las letras de mi debut solista. Ya quería volverme simple, no ser tan complicado. No me considero un poeta, trato de contar las cosas que me pasan lo más simplemente posible y hacer mi psicoanálisis así. En "Casa de Arañas", ya nombraba al "Gran Dueño del Mundo" porque necesitaba conectarme con Dios. En este disco empiezo a dividirme entre baladas y rocks." En ese primer álbum, David grabaría un tema dedicado a Spinetta, “Tema Para Luis”, casi una carta abierta en donde le comentaba sus sensaciones: “Hice esa canción porque siempre admiré a Luis y me sentí mal cuando la gente creyó que yo tocaba con él para aprovecharme de la situación y obtener fama a toda costa.” (Declaración de Lebón extraída del libro Spinetta, Crónica e Iluminaciones, de Eduardo Berti) Hoy, Lagardé nos aporta su propia visión acerca de la separación de Pescado Rabioso: “Hay que tener en cuenta, principalmente, de que la gente cambia, y además (no te olvidés) que David era guitarrista y quería tocar la guitarra”.

¿Cómo te llevabas con la canción “Nena Boba”, que se decía que Luis había escrito para vos? ¿Te molestaba?
No, por favor… Nada que ver. Hay canciones que me escribieron diferentes artistas, y son sentimientos de cada uno, en su momento, hacia mi persona, y es un honor... Por ejemplo, David me escribió varios temas, no solo "Copado por el diablo". Aparte, ¿cómo iba a estar molesta con Luis por haber escrito esa canción? Yo lo adoraba. Él fue un ser de luz. Recuerdo con mucho cariño cuando me vine a Buenos Aires, en 2009, especialmente para reencontrarme con amigos y ver su inolvidable show-homenaje de las Bandas Eternas. Jamás lo olvidaré. Cuando Luis murió, se me cayó el corazón al piso, no lo podía creer… Pero él nunca morirá, su figura es inmortal.

TENGO QUE SEGUIR…

La génesis de ese primer disco comenzó cuando David participó en algunas sesiones de grabación de La Pesada y, como parte de pago, el productor Jorge Álvarez y Billy Bond le ofrecen grabar una placa solista. Una vez editado, David Lebón sería un disco lleno de lirismo, blues, rock e inspiración; sin dudas, una de las mejores producciones de la época dorada del rock argentino. Un álbum en el que quedaron registradas verdaderas joyas, clásicos como “Hombre de Mala Sangre”, “Dos edificios dorados” -compuestos junto a Liliana-, “32 Macetas” y el hermoso “Casa de arañas”. Si bien Lebón toca casi todos los instrumentos, participaron también de la grabación, en calidad de invitados, Pappo (tocando piano en "Treinta y dos macetas"), Alejandro Medina (bajo), Isa Portugheis (batería), Black Amaya (batería), Charly García (teclados) y (el guitarrista de jazz) Walter Malosetti.
Los temas fueron, casi todos, compuestos y grabados en una sola semana. Sus nombres ("Envases de Todo", “Nube Cien”, "Te Cubrirás de Soledad", “Copado con el Diablo”) tenían muy poco que ver con la letra. Esto fue así porque aun regía una rígida norma a la hora de registrar los nombres de las composiciones: no se podían utilizar nombres que llevaran a confusión con canciones ya registradas. SADAIC no permitía la edición de dos temas con un mismo título, una disposición derogada hace un par de años. Según Charly García: "Yo acompañe a Liliana a registrar los nombres de los temas, que tenían otros títulos y no se lo permitieron porque varios ya estaban registrados. Le empezaron a rebotar todos los nombres. Así que me dijo: “¿Qué le pongo?” Dijimos de ponerle un título totalmente delirante, y quedó ese (se refiere a “Dos Edificios Dorados”)”.

¿Cómo se forma tu binomio compositivo junto a David? ¿Por qué se les ocurrió componer juntos?
Fue natural, éramos una familia y yo estaba embarazada de Tayda. Había mucha inspiración en ese tiempo.

Siempre se dijo que la letra del tema “Hombre de Mala Sangre” hablaba acerca de la necesidad de alejarse de las drogas, ¿esa fue la idea cuando lo compusieron?
En esa época no consumíamos drogas, o muy poco. En realidad, David hablaba de la ignorancia en este mundo y acerca de la posibilidad de aprender y entender de qué trata la vida.

¿Qué nos podrías contar de la composición de “Dos Edificios Dorados”?
David y yo éramos los edificios dorados, brillantes, llenos de misterio y con mucho para ofrecer

¿Te acordás el porqué de la letra de “Casa de Arañas”?
Cuando uno se ilumina interiormente, ya no hay más miedo. La letra se refería a que hasta las cosas malas a veces son buenas, porque te enseñan una lección. Por eso lo de “hasta las arañas me cuidan”…

¿Cuál es tu opinión acerca del trabajo actual de David?
Es muy bueno, me gustaron mucho sus últimos álbumes. Pero creo que él puede hacer mucho más.

¿Además de tu participación en este disco, con que otros artistas colaboraste?
Con el trío Galleta, Lila y La Banda del Amor (junto a David), Avalancha, y Polifemo. También hice algunas voces para La Pesada.

¿Qué te acordas de Lila, el grupo devocional del Ruso, en donde cantaban Carola Cutaia y vos?
No me acuerdo mucho de esos momentos. Sé que Carola y yo hicimos un programa de televisión llamado Las mujeres del rock. Ahí tocaron Claudio Pasavento y Horacio del Rio. Me acuerdo de los ensayos en la casa de (la calle) Artilleros, en Belgrano. Pasaron muchos músicos por esos ensayos. Y también tocamos en Italia, para 30 mil personas, con La Banda del Amor.

Decinos algunas palabras acerca de la figura de tu amigo, el inolvidable Pappo
¿Me pregunto como saben que yo era amiga de Pappo? Nunca me voy a olvidar de cuando me visitaba con todo su entorno. Comían y se dormían en el piso o debajo de la mesa… Y Pappo tiraba ropa por la ventana. Fue en mi casa de Pueyrredón.

Épocas de locura y diversión…
Jajá. ¡Tal cual! Pappo entraba y salía como pancho por su casa. También venían Billy Bond, Black (Amaya), el Negro (Carlos) Bisso. Lo mismo Luis. Todos se disfrazaban con mi ropa y nos divertíamos como locos. Incluso, Luis y David se vestían como mi ropa para ir a tocar. Y Rino (Rafanelli) estaba en nuestra casa todos los días. Luis se ponía mis blusas y salía a la calle, en un estilo Robert Plant

Junto a tus amigas Ada Moreno y Marga Lecuona, formaste parte del círculo privilegiado de las mujeres más cercanas a los rockeros más importantes de los setenta. ¿Cómo era para vos, meterte en ese ámbito, cuando el rock era bastante más machista que en la actualidad?
Es que éramos como las madres… jajaja.  Los cuidábamos, les hacíamos comidas, y estábamos ahí como una familia. Íbamos juntos a todos lados, hasta la giras. Les planchamos la ropa y arreglamos las valijas. Éramos sus asistentes... entre otras cosas… (risas)

PASADO Y PRESENTE DE UNA VIDA DE NOVELA

Luego de separarse de David, Liliana viajó a los Estados Unidos y terminó instalándose allí: “Vine de pasada a New York, en 1979, pero Ada (Moreno, que había sido mujer de Billy Bond) ya estaba acá, y así empezamos proyectos, diseñamos y producimos zapatos, ropa, etc. Después llego The Clash a tocar en Bonds y yo conocía al productor. Este me hizo entrar todas las noches a ver los shows y al back stage. Hasta llegué a cantar con ellos, haciéndoles coros. Fue mágico”.

Te gustaba ir a Studio 54, ¿no?
No solo a Studio 54, también al Mud Club y otros lugares súper exclusivos, como ir a comer a la casa de Miles Davis, por ejemplo. Una noche estábamos en un boliche, con Ada, y  nos empezó a seguir un chico, hasta que alguien nos dijo que era el bajista de Billy Idol… jajaja ¡Me siguio a diferentes boliches! Nos juntábamos mucho con los Clash a tomar brandy, cuando pasaban por Manhattan, en el Gramercy Park Hotel.

¿Luego hiciste algo vinculado a la música en los 80?
Sólo en estudio. No mucho, menos cuando probé drogas. Estuve en las garras de la adicción, por mucho tiempo.  No podía hacer nada más que usar drogas.

¿Cómo es tu vida hoy en Estados Unidos? ¿A qué te dedicás y cuáles son tus proyectos a futuro?
Mi vida en este momento es hermosa. Tengo mi propia casa en Brooklyn. Mis fans me escriben, me quieren. Me interesé mucho en todo lo que se refiere a las adicciones, ya que yo también estuve en recuperación. Hace ya más de 15 años que no consumo. Por eso me dediqué a estudiar todo lo referente a esa enfermedad. Ahora trabajo de consejera en terapias contra el abuso de substancias. Organizo charlas en las escuelas, en las universidades... El opio, la heroína, como siempre, está matando a mucha gente, que no puede dejar atrás las adicciones No debemos permitir que este sea el final, la muerte de tanta gente. Hay muchos tratamientos hoy en día, para educar al adicto y salvar vidas, como yo salvé la mía...

Aparte de ser consejera en adicciones, ¿qué otras actividades realizás?
Llevo una vida muy tranquila, tengo mi propia casa, inquilinos, cuatro perros y dos gatos... Por suerte tengo bastante trabajo. También colecciono antigüedades. Entre mis proyectos, hay uno de larga data y que me gustaría mucho poder realizar: escribir un libro acerca de mi vida... Estoy viva por pura gracia.

¿Cómo hiciste para recuperarte de tus adicciones?
Estuve 28 días internada. La verdad que sí, fue muy duro. La droga no sólo te mata, sino que también te mata la forma de vivir. Solamente tres de cada 100 adictos se recuperan. Lo que me pasó a mí es un milagro. Ahora llevo una vida muy sana, soy vegetariana orgánica, ni siquiera fumo. Estoy orgullosa de estar limpia y me gustaría que este mensaje acerca de lo que me ocurrió a mí les llegue a todos. Porque ningún adicto se tiene que morir por esta enfermedad. Hay muchos recursos para recuperarse, hoy en día.

LA MÚSICA, HOY Y SIEMPRE

¿En que punto está el proceso de grabación de tu disco?
Estuvimos grabando acá, en Nueva York y también en Buenos Aires. En realidad, este es un proceso largo, que empieza hace cuatro años con mi primer tema “Sin miedo”, que fue el que escuchó Machi y que le gustó mucho. Él fue quien me dio el primer empujoncito para grabar, y me impulsó la inspiración, que volvió a despertar en mí, en sobriedad, por primera vez en muchos años... Luego de estar en las garras de la adicción por tanto tiempo... Volviendo al proyecto del disco, tan solo me falta terminar dos temas y listo.
Además, en mi último tema toca Brendita Martin, la bajista de Eruca Sativa... Una ídola. Esos momentos no tienen precio, poder compartir proyectos y vivencias con gente hermosa… Los temas están compuestos por mí y por Claudio Pesavento, que ahora vive en Los Angeles. Claudio tocaba con David y conmigo en La Banda del Amor, hace mil años que somos amigos. Yo trabajo en la melodía y las letras de las canciones. También Dhani Ferrón hizo arreglos en un tema llamado "El misterio de  una gota", en donde escribió una parte de la letra. Y “Fuego de ayer” es un tema de Dhani, con arreglos hechos por Gady Pampillón y yo.

¿Y por qué se te ocurrió grabar justo ahora?
Porque tengo mucha gente que me quiere mucho y me da su aliento, y que no se olvidan de mis composiciones en el álbum de David Lebón... Que, además, fue reeditado en vinilo por Sony-BMG, no hace mucho.

¿Qué temáticas te inspiran a la hora de componer?
Me inspira el amor o la apreciación del amor. Los recuerdos, la injusticia, ya sea con la gente o con los animales, y como se confunde a la gente con el abuso de poder. Hoy en día, incendiarles los cuernos a los toros es un entretenimiento. No sé cómo ni porque, la conciencia humana está tan baja. Un montón de atrocidades y abusos están permitidos, pero se prohíbe a la las mujeres darle el pecho a un bebé en público. Hay mucha confusión por ahí afuera, ¿no?  Yo no me siento confusa, tengo todo muy claro. Sin embargo, la claridad es un trabajo interno. Indispensable si uno quiere tener paz.

Claro, justamente, vivimos una época violenta y alienada, en las antípodas de la vida comunal y rockera, que vos viviste en los 70. ¿En dónde crees que quedaron esos ideales?
Como seres humanos, todos tenemos un propósito. El propósito es entender la manera más profunda para saber para qué estamos acá vivos. El propósito es encontrar la paz adentro de uno mismo, porque la paz no es el final de una guerra, ya que termina una y empieza otra... Hablo de la paz interior, que es la base de la felicidad y de la libertad. Lamentablemente, no todas las personas pueden hacerlo. El resultado final termina siendo claro: Nosotros somos nuestros peores enemigos. Qué loco, ¿no?

Es como que, con tanto avance, tanta comunicación al instante, estamos más incomunicados que nunca, como si fuéramos un archipiélago de seres. ¿Coincidís?
Totalmente. Somos únicos y especiales. Entonces, ¿qué necesidad hay para que nos comportemos así, como monstruos?


En octubre próximo vuelve el histórico Festival B.A. Rock. ¿Qué opinás al respecto? ¿Te invitaron a participar?
No, no me invitaron. De cualquier forma, este B.A.Rock no se interesa mucho. Tampoco creo que le aporte demasiado a la historia del rock. Parece que están más interesados en la guita y en poner  bandas que traen gente en cantidad, y no los culpo o juzgo por eso. Pero es obvio. Y está bien, tienen que comer. Así que les deseo un súper buen festival, y que la gente que vaya lo disfrute mucho. No soy alguien que se da por vencida así nomas, no llegue hasta acá por casualidad. Vos sabés que en esta vida, eso que hoy es un “no”,  mañana puede ser un “sí”… Mi felicidad no depende de lo que la gente hace o no hace por mí. Hoy sé quién soy, y eso es una gran revelación. Da mucho valor cuando una sabe quién es. No hay por qué tener miedo, o resentimientos.

¿Cuáles son tus proyectos de acá en más?
Como sabés, cada vez que voy a Buenos Aires hago un show, ese es el plan. Conciertos en los que colaboran mis amigos. Todos estrellas del rock, como Machi, Rodolfo García, Dhani Ferrón, Gady Pampillón, Alambre González, Ciro Fogliatta, León (Gieco), Juan Pollo Raffo… Espero no olvidarme de nadie...

Todos, grandes amigos que te dio tantos años en la ruta del rock…
¡Por supuesto! Gady es un amigazo, sabe más de mi vida que mi propia hermana. León es otro amigo con mayúscula. Lo mismo que Machi, o Edu Frezza, con quienes tengo una amistad sólida como una roca. Y también Rodo García y Dhani Ferrón… Todos ellos son mi familia Real. No hablo de lo real, sino de la Realeza. O como se dice acá, Royals… Bueno, ellos son mi familia, en todo el sentido de la palabra. Yo confio en ellos y ellos confían en mí.

También sos amiga de Charly García, ¿qué te pareció su regreso con un nuevo álbum?
Sí, somos amigos desde siempre. Con David vivimos en su departamento, y dormíamos en el piso cuando Charly vivía con María Rosa (Yorio). Me parece un milagro que esté de vuelta, y en gran forma, tocando y grabando. Me pone muy feliz. Se lo merece. El arte es vida.

¿Cómo se ve a la Argentina viviendo en el extranjero?
Lo que te puedo decir es que, cuando llego a Baires, me ponen muy triste las familias que viven en la calle.

¿Qué opinión te merece el rock argentino de la actualidad? ¿Escuchas o te gusta algún grupo o solista actual?
No estoy escuchando nada nuevo del rock de Argentina. Como vivo en Nueva York, no me llega el material de las bandas nuevas. Tal vez alguien me podría recomendar algo… Lo que si escuchó y me gusta muchísimo es Eruca Sativa. Es una banda  muy especial... y la bajista Brenda Martin es casi como de mi familia, ya que es la nuera de Machi Rufino.

¿Qué estilos musicales y artistas internacionales te gusta escuchar?
Yo siempre escucho jazz y artistas que dejan algún mensaje de verdad en sus músicas y líricas, como U2 y Lady Gaga. Ella es una artista extraordinaria. Hace una música que me hace volar. ¿Alguna vez viste algún concierto de Lady Gaga? Tengo un montón de afinidad con ella. La vi en el Madison y casi la llegué a conocer en persona. A lo largo de mi vida, conocí a muchos músicos famosos. Por ejemplo, en 1980 fui a Jamaica y vi a los Wailers originales, con Bunny Wailer (Livingstone). Estando allá, conocí a todo el mundo, hasta comí en la casa de Bob Marley.

¿Cuál es tu recuerdo de Bob?
Era un tipo maravilloso. Gracioso, fumaba grass y se la pasaba jugando un montón a la pelota. Se volvía loco por todo lo relacionado con el fútbol. Me acuerdo que, con Tayda, ya lo habíamos visto tocar desde la primera fila, ahí nomás del escenario, en 1978.

¿Y cómo se te dio por viajar a Jamaica?
Justo tocaban los Wailers originales y no me lo iba a perder. En el viaje me senté al lado de una chica, que era la novia del bajista. Una vez que llegamos a Jamaica, nos vinieron a buscar al aeropuerto. Lo demás es histórico. ¿Qué te parece? Fue maravilloso estar ahí, un privilegio. Yo era la única persona blanca en todo el concierto. Son recuerdos que te llevas con vos para siempre.

Emiliano Acevedo


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