jueves, 2 de marzo de 2017

LOU REED, Berlin: Cuando el rock es dolor...



Luego del éxito del glamouroso Transformer (1972), un disco que incluía "Walk on the Wild Side" y "Perfect Day", Lou Reed dejó de lado la purpurina para sumergirse en el desolado y agobiante ambiente de Berlin  (1973), su tercera producción en calidad de solista, uno de los álbumes más dolorosos de la historia del Rock.

Sin lugar a dudas, este repentino viraje de 180º fue una pirueta arriesgada en la carrera de Reed. El músico podría haber explotado un poco más la exitosa veta musical insinuada en Transformer, pero no le interesó. En cambio se dedicó a dar vida a Berlin, su vuelta a un rock maldito, similar al de sus primeras composiciones en la Velvet Underground. Pero a pesar de tanto dolor (o quizá precisamente por eso) Berlin es una de las producciones más ambiciosas de toda la carrera de este compositor neoyorquino.

Un disco que fue el equivalente musical a poner a un chico drogadicto y depresivo en medio de una tienda de dulces (narcóticos) para que escriba canciones que den cuenta de lo más oscuro de la sociedad. Territorios repletos de soledad, depresión, maltrato, vicios, melancolía neurótica, suicidio y muerte. Berlin es la oscura y gótica descripción del mundo de un bohemio decadente.

Mucha de la excelencia musical del álbum se debió a la excelsa producción del gran Bob Ezrin, quien se encargó de crear una pared de sonido utilizando un gran número de guitarras, teclados, instrumentos de vientos y cuerdas; ejecutados por músicos invitados de primerísimo nivel: Jack Bruce, Steve Winwood, Aynsley Dunbar, Michael Brecker y Tony Levin, entre otros. De esta manera, mientras Reed describía el lado más decadente de la vida, Ezrin arropó las depresivas letras resultantes con una producción musical lúgubre y potente, capaz de convertir a Berlin en "El álbum más depresivo de todos los tiempos". Una intención lograda con creces en varios momentos del disco. La naturaleza oscura de Berlin es grandilocuente. Por eso, a pesar de estar repleta de tristeza y desasosiego, ésta es una obra que se vuelve adictiva. No se puede dejar de escucharla.

La mayoría de sus canciones contienen un alto nivel compositivo y sensibilidad pop. El trabajo vocal de Lou suena más preciso y frío que nunca; casi desamorado. Esto se aprecia rápidamente en los primeros temas del álbum: la bohemia oscura de Berlin, las melancólicas “Lady Day” y “Men of Good Fortune” y la extrañamente movida “Caroline Says”. Algunos de los temas tristes que más se destacan en el disco son "How Do You Think It Feels" y "Oh Jim". El último, una oda a un muchacho golpeador y suicida. Pero quizá sea con "The Kids" que se alcance uno de los puntos culminantes de esta producción, en lo que a dolor se refiere. Esta es una destructiva canción que narra la historia de una prostituta a la que le quitan sus hijos por no ser una buena madre. Incluso se escuchan, de fondo, los gritos desgarradores de los chicos, que lloran al ser obligados a dejar a su mamá, a la que quizás no vuelvan a ver nunca más. Esta escalofriante canción se une a "The Bed", el relato de un hombre que recuerda a su mujer muerta, mientras contempla la cama que compartían: "Este es el lugar en donde apoyaba su cabeza. Y este es el lugar en donde nuestros hijos fueron concebidos. Y este es el lugar en donde se cortó las venas en esa oscura noche. Y yo digo oh, oh, oh, oh, que tristeza. Yo nunca hubiese empezado de haber sabido que todo terminaría así. Pero por extraño que parezca, no me siento triste en absoluto." Una letra que lo dice todo. Es muy difícil imaginar otra canción tan sobrecogedora o melancólica como esta. Cuenta con performance impecable de Reed, quien casi ni canta, simplemente se dedica a susurrar los versos. “The Bed” finaliza con un impresionante coro gótico (casi de ultratumba) que desemboca en la hermosa "Sad Song", el impecable broche de oro de este inolvidable disco.


En resumen, Berlin es una obra muy recomendable para aquellos que deseen explorar lo más descarnado de la experiencia vital junto a uno de los mejores compositores de la canción rock de todos los tiempos: el señor Lou Reed.

Emiliano Acevedo

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