martes, 15 de noviembre de 2016

YES, Tales From Topographic Oceans: La obra maestra más discutida del rock sinfónico...

En 1973, mientras transcurría el momento cumbre de su carrera, luego de editar Close to the Edge un año antes, Yes decide redoblar la apuesta y grabar su disco más ambicioso: Tales From Topographic Oceans, un álbum doble con solo cuatro temas, uno por cada cara de los vinilos. Una obra que dividió aguas, porque mientras la mayoría de los fans la amó, la crítica la destrozó, acusándola de auto indulgente y pretenciosa. ¿Acaso Anderson-Howe-Squire-Wakeman-White quisieron cagar más alto del culo y les salió mal? ¿Era tan malo este disco, o, simplemente, estábamos en presencia de una desbocada obra cumbre del rock sinfónico? Preguntas que se han hecho varios durante los últimos cuarenta años. Quizás, en este artículo, que funciona a la vez como recordatorio y homenaje, encontremos las claves para sacar nuestras propias conclusiones…

EL CONTEXTO

Luego de la realización de su quinto álbum en estudio (Close to the Edge), Yes emprendió una larga gira norteamericana destinada a cimentar el prestigio musical del grupo. Pero en ese preciso momento, una crisis sacudió a la banda cuando el batero Bill Bruford –luego de que el grupo grabara un cover del tema “America” (del dúo Simon & Garfunkel), para un compilado del sello Atlantic- se fue para tocar en King Crimson.

Disconforme con los caminos musicales que estaba tomando Yes y debido también a su mala relación personal con el bajista Chris Squire, Bill había decidido irse hacía tiempo. De esta forma, al irse a tocar en la banda de Robert Fripp, el baterista concretaba una ambición musical que hacía tiempo que le quitaba el sueño. Esto se debía al hecho de que Bruford encontraba en Crimson la posibilidad de ahondar su interés por el jazz y la vanguardia, algo que no encajaba con los proyectos de Yes. En resumen, Bruford sentía que ya había dado todo lo que podía a Yes y viceversa.

Sin embargo, el momento que eligió para contar su decisión fue muy poco propicio y causó gran malestar en el seno de Yes. De cualquier forma, ni su cantante Jon Anderson, ni Squire se sorprendieron. Por algo, desde hacía mucho tiempo, tenían en la mira a Alan White como reemplazante. White era un veterano baterista que venía de participar en varios proyectos, tocando como sesionista junto a luminarias como John Lennon, Dave Mason, Eric Clapton y George Harrison.

Sin dudas, uno de los más afectados en el seno del grupo por la ida de Bruford fue el tecladista Rick Wakeman. Una noche, el manager del grupo, Brian Lane, le dijo a Rick que Bill se iba. Todos, en Yes, tenían miedo de decírselo, porque Bruford era el mejor amigo de Wakeman y por eso nadie descartaba la posibilidad que a Rick le agarrara una crisis nerviosa cuando se enterara, decidiendo él también dejar a la banda. Pero Wakeman tomó el asunto bastante mejor que lo que se podría esperar. Sin embargo, detrás de esa aparente tranquilidad, se dice que el rubio tecladista lloró, al enterarse de la ida del grupo de su amigo, ya que (según contó mucho después) esto fue "la primera grieta en la pared" en esa fantasía personal que se había construido acerca de la “leyenda” de Yes.

Quizás ésta sea también una de las razones esgrimidas cuando, cerca de un año y medio después, a mediados del 74, Wakeman decide irse del grupo declarando "que ya había dado todo lo que podía para Yes". Según Wakeman: "Bruford era algo grande, un artista total. Nos compenetramos tan rápidamente que cuando él se fue, las cosas ya no resultaron las mismas. Él era el baterista ideal de Yes y uno de los mejores músicos que jamás he conocido. Golpeaba la batería como pocos. Estábamos habituados a hacernos vibrar, musicalmente, el uno al otro y me pareció que (sin él) yo iba a estar muy perdido en el grupo de ahora en adelante..."

En medio de esta situación, se editó (el 4 de mayo de 1973) Yessongs, álbum triple en vivo. En este disco, White toca en la mayor parte de los temas, aunque también se incluyen un par de canciones grabadas poco antes de que Bill se fuera. Luego de la edición de Yessongs, Yes comienza a grabar el doble Tales From Topographic Oceans, un polémico álbum doble que rompería el idilio que la banda había cimentado con los críticos especializados a partir de Fragile (1972) y (muy especialmente) con el aclamado Close to the Edge. Por eso, a partir de Tales…, el grupo empezó a ser acusado de "pretencioso" o "auto indulgente".


Esto ocurrió debido a que las sesiones de composición de los temas que iban a integrar esta nueva producción se comenzaron a alargar, más y más, hasta terminar desarrollando una obra compuesta por temas que excedían los 20 minutos de duración. Como asevera el periodista, crítico musical y catedrático Norberto Cambiasso, en su brillante ensayo Vendiendo Inglaterra por una libra. Una historia social del rock progresivo británico, durante la grabación de Tales…, el productor Eddie Offord (hasta ahí, casi el sexto integrante de Yes, debido a su importantísima participación en los dos discos de estudio previos) estaba totalmente fuera de control: “Tiraba a la basura los pedazos de cinta útiles y editaba los inservibles. Y en el master, cada 15 centímetros había un edit. Mientras tanto, Wakeman, asqueado de todo el asunto se dedicaba a beber y a jugar a los dardos en un pub cercano. Reinaba una confusión indescriptible y nadie tenía la menor idea de a donde llevaba semejante orgía de autocomplacencia”.  

Sin embargo, a pesar de lo anárquicas que parecían las sesiones de grabación, la banda estaba en la cumbre de la perfección musical e instrumental. Como dijo Jon Anderson: "Quizás, en algún lado, estaba escrito que nosotros teníamos que escribir la versión musical de la Biblia. Lo que yo quise fue demostrarle, a quien había escrito eso, era que sí lo haríamos y creo que con este disco estuvimos cerca de lograrlo... De movida, siempre pensábamos nuestros trabajos a gran escala. Yo nunca quise rendirme ante lo imposible y tener que dedicarme a hacer canciones pop.”

Según Steve Howe: “(Tales…) fue como el álbum de nuestras vidas, el racconto de lo que habíamos sido hasta allí. Se convirtió en una auténtica experiencia. Gradualmente nos dimos cuenta de que (desarrollar una producción tan compleja) no era imposible y se podía trabajar de maneras diferentes, escenificando el material en el estudio."

Como decíamos, Tales from Topographic Oceans (editado el 9/1/74, en Estados Unidos) era un álbum complejo, porque se encargaba de elevar la fantasía cósmica y mística del grupo hacia una nueva dimensión un poco más "espiritual", si se puede decir. El caso fue que a pesar de que los fans amaron al disco desde el comienzo, los críticos no estaban para nada conformes con este álbum, al que consideraban como demasiado largo, aburrido y pretencioso por demás.

La fascinación de Jon Anderson por las religiones de oriente nunca se había manifestado en una forma tan clara como fueron explayadas en esta producción, y esto llevó a la música del grupo a un nivel poético y filosófico casi incomprensible para muchos, incluido el propio Rick Wakeman. El tecladista estaba claramente disconforme con el giro musical que había tomado Yes y así lo explicaba: "No podes tocar lo que no entendés, y yo no entendía nada de este disco, no entendía su música. Pasó que al llegar al estudio no teníamos nada escrito y lo que hicimos allí debió hacerse en los ensayos. Había muchas melodías fuertes pero también muchos detalles que se exageraron mucho. Entonces, yo decidí que no me gustaba el disco, decidí que no era bueno y, es más, cada vez me parecía peor…"

Por supuesto, con tantos conflictos la química entre los integrantes del grupo parecía resentirse. Por un lado, el tándem de mutuo entendimiento entre Anderson y Howe propiciaba una guerra fría entre el cantante y el bajista Chris Squire, acerca del curso que tenía que tomar el nuevo disco, lo que llevó a la banda al borde de la separación, que, afortunadamente, no se concretó. Pero además de los egos, había diferencias culinarias y religiosas, como señala Cambiasso: “Los integrantes de la banda (a excepción, claro, de Wakeman) profesaban el vegetarianismo y la comida macrobiótica. Howe mantenía una sesión de meditación antes de cada concierto y se interesaba por brumosas disciplinas como la reflexología y la psicosintesis. Jon trataba de desentrañar los misterios de la vida a través de los sueños. Inveterado creyente de la energía positiva, estaba convencido de que en los shows uno sintonizaba con las fuerzas que lo rodeaban, una manera, decía, de conectar con Dios.”


Y sería, justamente, la dupla creativa formada por Anderson y el guitarrista Steve Howe los principales compositores e impulsores de esta nueva obra, a la que consideraban como "el disco de sus vidas". Ellos encontraron la inspiración para realizar este álbum estando en gira. En efecto, la idea inicial para este proyecto se le ocurre a Anderson durante un tour en Japón, mientras leía, en sus momentos de ocio, la Autobiografía de un Yogui, de Paramhansa Yogananda, un libro que le había regalado Jamie Muir, el excéntrico y brillante percusionista de King Crimson, durante el casamiento de Bill Bruford. En esta obra del maestro espiritual indio se hablaba de los Vedas y las escrituras shantricas, textos sagrados de la religión hindú que cubren todos los aspectos de la religión y la vida social; así como también los campos de la medicina, la música, el arte y la arquitectura. Estos textos también contienen códigos políticos, legales y morales. Inspirado por estas lecturas, Anderson concibió entonces esta composición a gran escala llamada Tales from Topographic Oceans, que iba a tener cuatros partes musicales interrelacionadas.

LOS TEMAS:

El primer movimiento se llama "The Revealing Science of God" - Dance of Dawn ("La reveladora ciencia de Dios" - "Danza del Alba"). La base de este tema son los shrutis, textos religiosos sagrados transmitidos de generación en generación. La letra ofrece una explicación acerca de la "Ciencia Reveladora de Dios", entendida como "una flor que siempre se está abriendo". El movimiento se desarrolla con una descripción de la grandeza de la vida y el mundo y del conocimiento de Dios por los hombres. En el centro tenemos al protagonista que busca a través de las doctrinas y los mandamientos tener un acercamiento a la "Ciencia Reveladora de Dios"; y a través de los cambios musicales nos podemos dar idea de sus cuestionamientos internos, sus dudas e incertidumbres, pero por sobre todo su constante afán de búsqueda. Según Jon Anderson, este tema (simplemente) "habla del 'amanecer de la luz', del poder y del amor". En lo que respecta a lo musical, este movimiento contiene bellas melodías encadenadas, que generan el complemento ideal para el alto ideal lírico de la obra.

El segundo movimiento llamado "The Remembering" - "High the Memory" ("El Recordar" - "La Alta Memoria"), basado en los Surutis, muestra el desarrollo de los pensamientos de la humanidad y también de sus miedos. Se narra aquí como el hombre tiene presente a Dios a pesar de su ausencia y de la retención de ideas por la mente. La música ayuda a recordar las experiencias que se han sumado hasta formar la memoria acumulativa (y colectiva) de la raza humana. La letra dice: "La alta memoria continua, los momentos permanecen... navega por entre tus sueños... y la fortaleza los recupera en nuestros propios tiempos. La historia es nuestra, continuaremos y buscaremos en el bosque del sol. Soñamos al soñar y soñamos al unísono... y pienso sinceramente que el sol te tomara silenciosamente." Esta es el tema en que más se destaca Rick Wakeman, realizando una muy buena performance con sus sintetizadores sobre el final del movimiento.

El tercer movimiento, "The Ancient" - "Giants Under the Sun" ("Los Antiguos" - "Gigantes Bajo el Sol"), está basado en los Puranas (18 colecciones de leyendas con gran influencia aborigen) y describe la "memoria comunal" desarrollada por los estudiosos y los hombres sabios. También se recrea el sabor de las grandes civilizaciones perdidas que contribuyeron a la formación de la humanidad; y como para afirmar el recuerdo de esas pasadas tradiciones, Los Antiguos recitan los nombres de primitivas divinidades del sol (desde las romanas hasta las aztecas). Los cambiantes estilos musicales reflejan también las cambiantes culturas. El contraste estilístico de la música incluida en “The Ancient” estaba bastante bien marcado ya que este movimiento se componía de dos partes bien determinadas: La primera con ritmos complejos y entrecortados, que recorría la “memoria cultural”, y contrarrestaba con una segunda parte más melódica y acústica (en la que se luce la guitarra de Howe) en donde la voz de Anderson da vida a una lírica repleta de momentos plenos de fantasía ensoñadora. Sin dudas este era uno de los momentos más desarrollados del disco, en donde el grupo se animaba a desarrollar patrones rítmicos irregulares, solos de guitarra angulares y “arranques de electrónica abstracta, en donde Yes comulgaba con lo mejor del avant-rock europeo, aún a riesgo de desilusionar a sus cientos de miles de seguidores o de irritar a la prensa que no toleraba ningún antídoto contra el populismo reinante”, concluye Cambiasso. En una constante y chocante indagación étnica, Yes alcanzaba la cumbre en cuanto a experimentación sonora se refiere, igualándose a grupos como Magma o Egg.

Finalmente, el álbum llega a su "clímax" con su cuarto movimiento llamado "Ritual" - "Nous Sommes du Soleil" ("Ritual" - "Nosotros Somos del Sol"). El concepto incluido en este movimiento está basado en los Tantras y habla acerca de la sabiduría de la vida y lo positivo del puro amor. Según la letra, la vida es una lucha entre el mal y el amor puro. El movimiento empieza con una introducción soberbia de Howe, que recorre buena parte de los leitmotiv musicales desarrollados en los tres partes previas, a la vez que hace un guiño cómplice a los fans del grupo con la citando al riff principal de Close to the Edge. La letra de “Ritual” comienza con el optimismo extremo de haber alcanzado una utopía. Jon Anderson declaró al respecto: "Al final de Tales From Topoghaphic Oceans pusimos una canción de amor, algo muy personal. Creo que mucha gente necesita amor, fortaleza y una especie de energía que los acaricie. Recuerdo, alguna vez, haberme sentido totalmente perdido, y tras escuchar a los Beatles cantar 'All You Need is Love´, pensé: '¡Eso es...! De eso se trata.' Eso me produjo un rejuvenecimiento instantáneo."

En lo que respecta a su contenido musical, este último movimiento pasaba del caos a la calma, primero con un desbocado paseo rítmico y melódico que era proseguido por una desaforada improvisación rítmica (llevada a cabo, principalmente, con instrumentos de percusión y efectos del sintetizador); para desembocar en un final melódico que cerraba, sintetizando, todo el conjunto de melodías desarrollado en cada una de las partes de la obra. Sin dudas, un hermoso final, ideal para un disco de semejante factura y ambición.

Resumiendo, a pesar de las críticas negativas, el disco fue un suceso comercial, ya que alcanzo el primer puesto en Inglaterra y el sexto lugar en los Estados Unidos. Además fue el primer disco en obtener el galardón de ser disco de oro antes de su salida, debido a la gran cantidad de pedidos anticipados que registraron las disquerías. Sin dudas, Tales... fue una obra musical y filosófica descomunal, que aún hoy sigue maravillando a millones de fans que la reconocen como una producción musical única y súper original, ligada tanto a la mente como al alma humana. Y hasta el propio Cambiasso coincide desde su análisis crítico en encontrarle un lado positivo al disco, señalando que “pese a la incontinencia verbal de Anderson, la dudosa relación entre los océanos y la topografía, o los desvaríos que guiaron el proyecto de principio a fin, el tiempo ha sido benévolo con Tales. Lo que a fines de 1973 pudo parecer una monstruosidad resulta a la distancia de una innovación ejemplar. (Después de todo) Pocos estaban dispuestos en aquel entonces a afrontar los riesgos de un grupo en la cima de su popularidad. Hasta en eso puede rastrarse la asociación con los Beatles, siempre ávidos de superarse en su propio juego.”

Tales from Topographic Oceans. El disco más discutido del rock sinfónico. Por supuesto, la última palabra la tiene usted, el oyente, cada vez que la púa (o el láser) recorren la superficie del disco y… ¡Amén!


(Bibliografía: Gracias a Alfredo Rosso, Claudio Kleiman, Jordi Sierra i Fabra y el documental Yesyears)


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