martes, 23 de febrero de 2016

QUEEN en Argentina: A 35 años de una visita inolvidable...



A pesar de que esta no fue la primera visita de un grupo de rock internacional a nuestro país, ya que en 1973 había pasado por estas costas Carlos Santana, con una de sus mejores agrupaciones, actuando en el viejo Gasómetro de San Lorenzo, y luego (durante 1980) Peter Frampton y los nuevísimos The Police habían tocado en el Luna Park y en el Estadio de Obras respectivamente; ninguno de estos shows tuvo la magnitud y trascendencia de lo que sería la visita a la Argentina de Queen, en febrero de 1981, en el marco de una gira latinoamericana que cambió en forma definitiva las reglas del negocio del rock en la región.

El grupo inglés era muy popular en la nuestro país y llegaba en su mejor momento, cerrando una década en la que había brillado en el firmamento de las grandes bandas de rock de los 70. Sin embargo, la dimensión alcanzada por este evento superó cualquier tipo de expectativa. Se trató de un negocio fabuloso desde lo empresarial pero además, más allá de las cifras recaudadas, también significó la apertura del mercado argentino a los mega conciertos de rock internacional. A nivel de los medios, en especial para el periodismo especializado en espectáculos y las revistas vinculadas al mundo del rock, la experiencia fue por demás significativa: "El sonido perfecto y la solvencia de los cuatro músicos lograron un espectáculo que, sin vueltas, es lo más grande y esta palabra abarca todos sus sentidos (y los míos) de lo que se ha visto en la Argentina en materia musical.", dijo la periodista Gloria Guerrero en la revista Humor. Claro que los más beneficiados fueron los integrantes de Queen; y su público, que asistió a un recital único e irrepetible.

THEY WERE THE CHAMPIONS
La grandiosa organización de los shows internacionales, así como la utilización de elementos de alta tecnología era casi impensada en un país como el nuestro, que recién incursionaba, por ejemplo, en las transmisiones televisivas a color. Debido a esto, hasta último momento, se puso en duda la visita de Queen. La incógnita era si realmente se podría montar tamaño espectáculo en un estadio de nuestro país. Sin embargo, los ingleses vinieron e hicieron real el sueño. Pero, por supuesto, las cuestiones tecnológicas y organizativas no constituyen la única lectura que se puede hacer, en la actualidad, de aquel histórico evento. Hay que tener en cuenta también el contexto político de aquellos tiempos, con una dictadura militar instalada desde hacía un lustro que no propiciaba la visita de artistas extranjeros. La música de rock se difundía en forma muy escasa aun, ya que las radios transmitían, casi como imposición, en su mayoría temas en castellano de poca calidad (musicalmente vacíos y con letras de poco contenido.) Todo en nombre de un absurdo nacionalismo mal entendido. Además, muchas veces, los músicos extranjeros se manifestaban en contra de los sistemas de gobierno autoritarios, como los que estaban instalados en los países latinoamericanos. Incluso, el mismísimo Roger Taylor recordó, muchos años después, que durante su visita a la Argentina habían conocido a un oficial que se enorgullecía por haber “matado a unos cuantos”. Por todo esto, y por el valor que tuvo el espectáculo en sí mismo, la gira de Queen en 1981, es recordada como un verdadero hito en la historia de la música en la Argentina.

EL ARRIBO
La llegada del grupo generó una verdadera conmoción. En el aeropuerto de Ezeiza fueron recibidos por cientos de fervorosos admiradores que manifestaban devoción por sus ídolos. En medio de la opresión de la dictadura, algunos medios internacionales viajaron a Buenos Aires para cubrir este evento. Fue así que, entremezclados con más de 30 periodistas (un número muy significativo para esa época), los fanáticos agitaban pancartas y fotos de sus ídolos. "Supimos que iba a ser muy excitante desde que aterrizamos. En el aeropuerto no pudimos creer lo que escuchaban nuestros oídos. Estaban pasando nuestra música por los altavoces", declaró Freddie Mercury a Nina Miskow, corresponsal en Argentina del periódico inglés The Sun


A continuación del arribo de Queen, todos los periodistas fueron invitados al salón vip del aeropuerto para asistir a la primera conferencia de prensa del grupo. Luego, escoltados por sus ayudantes, los integrantes de la banda lograron sortear el alboroto y las típicas escenas de histeria protagonizadas por los fans en el hall central del aeropuerto, para refugiarse en los vehículos, los que, en caravana, partieron hacia el Hotel Sheraton de Retiro. A propósito de las curiosas formas de movilizar al grupo, Jorge Fregonese, quién fuera coordinador de seguridad de Queen en su visita a la Argentina, comentó (para Queen Concerts): “Cuando estábamos saliendo del primer concierto en Vélez había tanta gente que podía ser peligroso para la banda retirarse en sus autos (cuatro Ford Fairlane), por lo que se me ocurrió la idea de vaciar una camioneta de la policía, que se encontraba en el lugar, para protegernos de las masa, y nos metimos ahí con la banda". El comentario de Freddie fue: “Amo esto, parecemos putas llevadas a la cárcel después de ser levantadas por la policía”.


El empresario que se encargó de organizar la visita de Queen fue Alfredo Capalbo, quién además contrató como grupo telonero a una agrupación nueva, muy poco conocida aún, pero que tendría un éxito masivo un par de años después: ZAS, el grupo de Miguel Mateos.

PRIMER CONCIERTO
El estadio de Vélez, una de las sedes del Mundial ´78, volvió a vestirse de fiesta el 28 de febrero del 81. Pero, en esta oportunidad, el gran acontecimiento no estuvo ligado al fútbol sino a uno de los mejores shows del rock internacional. Así, con puntualidad inglesa, a las ocho de la noche, se encendieron las luces y comenzó el esperado concierto. El sonido trascendía los límites de Liniers. Por medio de guías neumáticas subían las enormes parrillas de luces. Queen estaba en escena y 54.000 almas no podían dar crédito a lo que estaban viendo. El primer tema que interpretó el grupo fue una versión frenética de "We Will Rock You", que hizo estallar el delirio del público. Estruendos, bombas de humo, luces que seguían cada movimiento escénico y danzaban sobre la audiencia. Afuera del estadio, sobre la autopista, centenares de automovilistas detenían sus autos para escuchar las dos horas de show.


Queen presentaba su último disco, The Game, salpicándolo con sus hits, todos ellos contundentes: “Keep Yourself Alive”, “Killer Queen”, “Somebody to Love”, "Fat Bottomed Girls", "Bicycle Race", “Flash” y “Don´t Stop Me Now. “Let Me Entertain You”, “Death On Two Legs”, “I`m In Love With My Car”, “Now I`m Here”, “Sheer Heart Attack” y “Tie Your Mother Down”. Cuando tocaron “Love of My Life”, el público cantó a la par de Freddie quien, en un momento, se calló y con pasos de ballet dirigió a un coro de 54 mil cantantes; mientras que Brian May, conmocionado, no atinaba a continuar tocando su guitarra acústica de doce cuerdas. Promediando el concierto, se vivió otro de los momentos más emocionantes cuando, entre el humo, los músicos desaparecieron del escenario y se empezaron a escuchar, grabados, los coros operísticos de "Bohemian Rhapsody". Luego, el público acompañó la coda del tema con los encendedores, como ocurría en Europa. "Para sorpresa del conjunto, la mayor parte del público acompañó todos los temas cantándolos en inglés...", comentó el periodista Luis Mori.


Durante la mayor parte del show, Mercury vistió una musculosa blanca de Superman, un chaleco de vinilo negro y brillantes pantalones ajustados de cuero rojo, que capturaban todas las miradas cuando, majestuoso, el cantante contorneaba con audacia su cintura. Por ejemplo, en los bises (durante “Another Bites the Dust”) el cantante se movía en forma desafiante y sensual, con una toalla en los hombros, una gorra blanca y luciendo unos ajustados shorts. Como de costumbre, Freddie inundaba el estadio con el esplendor de su voz, corriendo de un lado al otro del escenario. Para disgusto de algunos, ya no lucía su leonina cabellera glam de los 70, sino un corte varonil, así como un frondoso bigote. "Los dientes afuera, la tanada que le sale por los poros y ese aspecto espantoso de pelo corto y bigotes de muzzarella son, curiosamente, el complemento ideal de un show tan sensual que nos hace olvidar la belleza de su voz, y a una voz tan bestial que casi ni nos acordamos de sus caderas." (Gloria Guerrero). Por su parte, Brian May mostró una enorme sonrisa, aun fuera del escenario. Durante el show hizo cinco cambios de vestuario. Tocó el piano en "Save Me", cantó con Mercury, y logró erizar la piel de sus seguidores con un solo de guitarra en un set solista brillante que demostró por qué muchos lo consideraban como el alma musical del grupo. Mientras que por su lado, Roger Taylor sacudía su impresionante batería, ubicada en el centro del escenario. A sus espaldas, un enorme gong, dorado como un sol, enmarcaba al rubio baterista. El bajista John Deacon había sido el último en subir al escenario, luciendo un llamativo kimono. Sin embargo, su estilo no era extravagante. Ejecutaba el bajo con sobriedad, precisión y una potencia cautivante.

UN TOUR MAGICO QUE DIO QUE HABLAR
En total, Queen ofreció cinco shows en la Argentina. Luego del debut en la cancha de Vélez, el grupo volvió a presentarse en el Estadio José Amalfitani el 1ro de marzo (52.000 espectadores). De Buenos Aires partieron a Mar del Plata, en donde actuaron el 4 de marzo en el Estadio Municipal (actual Estadio Mundialista José Minella) en un concierto al que concurrieron 30.000 personas. El penúltimo show de la gira fue en Rosario, en la cancha de Rosario Central. El Gigante de Arroyito, en aquel 6 de marzo, contó con un público de 34.000 asistentes. El final de esta gira se daría nuevamente en Vélez Sarsfield, el 8 de marzo, en donde Queen actuó para una audiencia de 58.000 personas. 


Pero no fueron sólo rosas lo que les arrojaron a los integrantes del grupo. Por ejemplo, esto fue lo que escribió James Henke, cuando cubrió la presentación de Queen en la Argentina para la Rolling Stone yanqui (en la nota "Queen Holds Court in South America" de la RS Nro. 345, editada el 11/06/81): “Aunque la química entre la banda y el público es notable, la gente responde con una devoción tan absoluta que me da la impresión de que si Freddie Mercury les dijera que se afeiten la cabeza, lo harían. Musicalmente siguen sonando prosaicos, pero lo que les falta de habilidad lo compensan ´al menos para los fans´ con escena. Para los bises, repiten "We Will Rock You" y luego tocan "We Are the Champions".Vistiendo ahora apenas unos shorts de cuero negro muy cortos y una gorra de policía al tono, Mercury se mueve por el escenario como un híbrido entre Robert Plant y Peter Allen, y en medio del clímax patea un parlante para luego darle con el micrófono. Algo bastante ridículo hoy en día, pero a los chicos les encanta.”

CRAZY LITTLE THING CALLED FREDDIE.
Además de los asistentes personales, custodios y traductores, sobre el escenario había un asistente para cada uno de los integrantes del grupo. Por supuesto, el más ocupado, era el que se ocupaba del excéntrico Freddie. Ya que era el encargado de alcanzarle el micrófono, cuando el vocalista se alejaba del piano, y, luego de sus clásicas corridas, un vaso de agua con limón. María Macchia recuerda, mientras exhibe con orgullo su entrada al show (una tarjeta negra a la que le falta uno de los bordes): "Mi familia tenía un quiosco en frente de la cancha de Vélez. Obviamente, todos en el club nos conocían. Por eso, aunque yo saqué platea, estuve en la cabina de periodistas, en donde me hicieron pasar como la sobrina de un empleado del club. En cuanto llegamos, uno de los organizadores (por parte del club) le dijo a mi tío que, urgente, consiguiera limón, para Freddie, ¡porque no tenían más! Para qué… ¡Nos fuimos volando al quiosco! Nunca supimos si en verdad eran para él".

El vocalista cantó sin remera "Crazy Little Thing Called Love”, toda una audacia para la Argentina pacata de aquella época. No por nada La Tía Matilde escribía, en su columna en la revista Radiolandia 2000: “Qué raro que la Municipalidad no le aplicó a Mercury el código de moralidad al realizar la mayor parte del espectáculo en shorts y con el torso desnudo… ¡Hay de todo!”. Por suerte, para la pobre Tía Matilde, Freddie no estuvo todo el tiempo en cuero. En algún momento del show cubrió “su desnudez” con “los colores patrios”, como recuerda Alberto Rodríguez, hoy un señor a punto de cumplir los 55 años: "Fui a los tres recitales en Vélez y vi a uno de los grupos que hicieron historia dentro del rock. Inolvidable, Mercury con la remera de Argentina (sic)...”

Al respecto del tema de la camiseta y del hecho de que un juvenil Diego Armando Maradona (recién transferido a Boca Juniors) fuera invitado a subir al escenario, el diario Clarín (en una nota del 29 de noviembre de l995) dijo que este hecho fue "el primer capítulo del romance fútbol-rock, así como también que los artistas extranjeros subieran al escenario con la camiseta de la selección". Luego, en ese mismo 1981, Maradona también sería invitado a subir al escenario por Eddy Grant. La mística ya estaba en marcha.


COLOFÓN
Mucho tiempo ha transcurrido desde aquella venida de Queen a nuestro país y muchos de estos recuerdos resultan hoy poco sorprendentes, pero nadie puede negar la importancia de aquellos conciertos ofrecidos por la banda británica. Una gira que, después de 35 años, aun es recordada por muchas personas como el hecho musical más destacado que les tocó vivir en su juventud. Miles de pares de ojos que registraron, en forma indeleble, en sus retinas aquel momento culminante cuando Queen desapareció entre una humareda, mientras sonaban los acordes finales de “God Save the Queen”, poniéndole punto final a un show inolvidable.

Elena Rodríguez



3 comentarios:

  1. Cuando pretendés hablar de la situación del País en ese momento , mandás fruta a lo pavote. ¡ Que manera de escribir boludeces y mentiras chabón , En nla radio la programacvión musical era en un 90 % música extranjera. reci´´en en la guerra de Malvinas al año siguiente se cambió el status Quo. ¿ que ganas con mentir ?

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    1. Hola, amigo. No sé porque decís que Elena "manda fruta" cuando habla de la situación del país en 1981. Cuando ella dice que "las radios transmitían, casi como imposición, en su mayoría temas en castellano de poca calidad (musicalmente vacíos y con letras de poco contenido.) Todo en nombre de un absurdo nacionalismo mal entendido", por supuesto habla de música pop melódica o romántica, no de rock argentino. De cualquier manera, apreciamos tu opinión y la respetamos. Gracias por escribirnos.

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  2. Muy buen reseña.Un par de toques mas. En el campo de juego habia choperas y regalaban cerveza Bieckert, y Freddie sobre el piano no tenia tanta agua con limon, mas bien varias latas de cerveza Keyport "La Cerveza Queen" (cerveza importada en esa epoca por Bieckert).La segunda conferencia de prensa fue en el microestadio de Voley de Velez, casi esclusivamente para canal 9 que lo transmitia. Y como se hospedaron en el Sheraton por la cercania estuvieron en el Italpark dando unas vueltas (Fotos en el libro Queen Greatest Pix).

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